Written by Cassandra de la Vega,

Relajación en las Alamandas

Una de las cosas que mas he aprendido a valorar en los últimos años es un buen servicio, ya sea en un restaurante, en un aeropuerto, en una tienda, aerolínea, hotel, etc. En el lugar que sea, pero un buen servicio siempre te va a dejar una sonrisa enorme, además de muchas ganas de volver, y eso es exactamente lo que me ocasionó Las Alamandas. Claro que si a esto le sumas 700 hectáreas de territorio virgen, comida Mexicana gourmet preparada con ingredientes frescos y orgánicos cultivados ahí mismo, una energía increíble y toda la privacidad del mundo, ya no sabes cual es la mejor parte.

Desde el primer momento nos atendieron increíble, llegamos aproximadamente a las 8pm y nos estaban esperando ya con la habitación ambientada, el jacuzzi prendido, nuestro itinerario listo y una cena deliciosa en el restaurante.

LA EXPERIENCIA

La experiencia
La experiencia
La experiencia
La experiencia

Tempranito al día siguiente desayunamos con la vista y el ambiente más relajante que se puedan imaginar. Después nos fuimos a recorrer toda la propiedad, tomamos el sol un ratito y nos alistamos para un picnic de en sueño en una de las cuatro playas privadas (Creo que fue mi experiencia favorita y el momento en el que mas me relajé). Después de un par de horas, fueron a recogernos y nos llevaron a la habitación para cambiarnos e irnos a ver el atardecer al mirador, unos 10 minutos en la camioneta y estábamos en uno de los puntos mas altos y con una vista alucinante, mesa montada, entradas y botella de vino esperándonos. Y como si no hubiera sido suficiente chiqueo y atención por un día, nos recibieron de regreso en el hotel con una cena deliciosa y un ambiente divino.

La experiencia
Experiencia en Alamandas
Playa en puerto vallarta
Relajación en Puerto Vallarta
Playas en Puerto Vallarta
Disfruta de las Alamandas
Playa las Alamandas

Los siguientes dos días disfrutamos de las áreas comúnes del hotel, recorrimos parte de la laguna en kayak, que por cierto estábamos impactados de todas las especies de aves que vimos. También cabalgamos un buen rato otra vez hacia el mirador por que el primer día estaba un poco nublado y no pudimos ver el atardecer rosa que tantas ganas teníamos (Pero tampoco el segundo ni el tercero, así que tendré que regresar ;)) Lo que me llamo muchísimo la atención es que la gente que trabaja en el hotel estaba buscando a los caballos que andan libres por toda la propiedad para ensillarlos, esto solo puede hablar de una espectacular reserva natural que es un verdadero paraíso tanto para sus habitantes como para quienes lo visitan.

EL HOTEL

Las Alamandas
Picnic en la playa
Piscina Alamandas
Vista al mar Alamandas

Espero que las fotos puedan transmitir un poco de la magia de este lugar, y si quieren información más completa visiten la página de Las Alamandas.